YVES ROCHER





YVES ROCHER Y YO
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No sabría decir exactamente cuantos años tenía la primera vez que empecé a usar productos de Yves Rocher, quizás 15 o 16 años allá en los años 80.

Entonces, lo que me atraía eran sus colonias, siempre acompañadas de una leche hidratante y un gel de ducha. Me gustaba mucho tener las tres cosas. Mi preferida era Magnolia. No sé si la habéis llegado a conocer. Cuando desapareció me dio mucho pena.

Con esa edad no usaba cremas faciales especificas, ni anticelulíticos por lo que no puedo opinar sobre ello. Lo que más compraba eran los geles de ducha, a cual mejor, los champús, las colonias, leches hidratantes, la crema de manos de Árnica (de lo poco que ha sobrevivido hoy en día).

Yves Rocher no era solo símbolo de Belleza y bienestar sino verse envuelta en un mundo de sensaciones y olores.

Las nuevas ediciones del catálogo de Yves Rocher, era algo muy esperado entre las clientas. Entonces el catálogo no era un triste folleto como ahora. Era un libro. “El libro de la belleza” se llamaba entonces, porque no solo contenía los productos de Yves Rocher sino que también consejos de belleza, de dietética, ejercicios para mantener una vida sana y equilibrada. Aun guardo algunos como oro en paño.

Entonces, los regalos eran buenos, de buena calidad. Aun ahora 20 años más tarde sigo usando neceseres de Yves Rocher, aun conservo bolsos y complementos.

Ahora los regalos son de mala calidad.

Todo esto os hablo de mi experiencia vivida con Yves Rocher cuando vivía en Francia. Cuando me vine a España a primeros de los 90, aquí a penas se conocía. No había muchas tiendas y empezaban las ventas por correo. Durante unos años le perdí la pista a Yves Rocher. Cuando abrieron una tienda cerca de mi trabajo, me llevé una gran alegría, cuando entré en la tienda, una decepción. No reconocía a penas los productos. Muchos ya no existían, otros los habían sustituidos. Pero ya no era lo mismo. Probé varias cosas pero no conseguí engancharme. Con ese afán de querer innovar, de querer ser líder en el mundo de la cosmética natural, han dejado atrás productos que gustaban realmente y eran mil veces mejores que los que venden ahora.

Y por colmo después de tantos años, hago un pedido online y me llevo un fiasco con el primer potingue que pruebo. No digo que lo que tengan sea malo, pues al mirar el catálogo para hacer mi pedido era todo nuevo para mí. No entiendo porque no mantienen algunos cosméticos, porque los sustituyen por otros, si van bien. Me parece muy bien el querer innovar, pero no tienen en cuenta que nos guste ser fiel a una colonia, un perfume, un olor.

Francamente, mirando el catálogo no había nada que me apeteciera. Y viendo los precios menos aun. Menos mal que tienen ofertas y aun así resulta caro.

Pocas opiniones escribiré sobre Yves Rocher me parece a mí, pero algunas caerán ya que he pedido varias cosillas y os hablaré de ellas.

1 comentarios. ¡Gracias por dejar tu huella!:

Anónimo dijo...

Hola yo me case en Zaragoza en el año 86....con Magnolia !! y soy muyyy rarita para los aromas...los perfumes..y me pasó como a tí, que cuando dejaron de hacerla...no encontraba ninguna que me gustase ni la que hiceron en su lugar que era Magnolia de china, nada que ver y yo tenia...19 años jaja y también me pasó como a tí...que dejé de comprar por que opino como tú...fue a menos...y encontré marcas españolas de toda la vida...muy baratas...pero que parece que no les hacemos caso.

Gracias y felicidades por tu bloc

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